Cronobiología aplicada a la educación y el trabajo

Aportes de la Mesa Redonda “El reloj en la sociedad”, en el LASC, realizado en Colonia del Sacramento, Uruguay.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          En el marco del XV Simposio Latinoamericano de Cronobiología (LASC), se llevó a cabo en nuestro país la Mesa Redonda “El reloj en la sociedad“, en la que se expusieron al público en general diversas investigaciones que sirvieron de insumo para la aplicación de políticas sociales en diferentes países de la región.

La Mesa, que estuvo coordinada por el doctor Diego Golombek, de la Universidad de Quilmes (Argentina), fue inaugurada por el intendente de Colonia, Carlos Moreira, y el rector de la Universidad de la República, Rodrigo Arim.

Arim destacó el esfuerzo colectivo de la comunidad académica uruguaya de cronobiología para la realización de este congreso y remarcó que es fundamental contarle a la sociedad por qué es importante la inversión en ciencia para el desarrollo de nuestro país.

No hay buena ciencia aplicada sin ciencia básica que tenga también buenas simientes en las sociedades. Los países no se desarrollan sin ciencia básica, no se desarrollan sin capacidad de generar conocimiento en general, conocimiento guiado por la curiosidad, por las inquietudes más relevantes del cuerpo científico en estas áreas.
La cronobiología aporta elementos constitutivos para pensar políticas, y eso es vital para transmitirle a la sociedad la importancia y relevancia de impulsar la inversión necesaria. Es bien relevante que intentemos comprender que la ciencia básica incide directamente en la vida cotidiana y en la formación de políticas”, agregó Arim.

La primera exposición estuvo a cargo de Pablo Chavarría, gerente de unidad técnica de alumbrado público de la Intendencia de Montevideo, que expuso sobre las intervenciones lumínicas que respetan el reloj biológico.

Chavarría contó que la Intendencia de Montevideo firmó un convenio con la Facultad de Ciencias para evaluar el efecto de la calidad de luz artificial exterior sobre la salud pública.

Dijo que el objetivo es promover la redacción de recomendaciones específicas para mitigar los efectos nocivos del alumbrado público, especialmente led, sobre los ritmos biológicos de la población. El acuerdo incluye también la evaluación de su impacto en los ritmos biológicos humanos y en determinados monitores biológicos seleccionados por medio del estudio de los efectos de la iluminación en canchas de fútbol de la periferia de Montevideo.

Por su parte, Andrea Pattini, directora del Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía de la Universidad de Mendoza (Argentina), habló sobre cómo se puede intervenir en el ambiente a través de la luz.

Pattini explicó que en el origen, el hábitat se iluminaba con luz natural, algo que se perdió luego de la aparición de la iluminación artificial eléctrica. “Nos independizamos del medioambiente natural en términos lumínicos y nos empezamos a acostumbrar a poner luces artificiales en todos los espacios”, explicó. Sin embargo, aclaró que luego de la primera crisis petrolera, hubo un redescubrimiento de la luz natural para iluminar el hábitat dentro de la arquitectura y el diseño.

La científica agregó que en Latinoamérica predominan los cielos soleados, lo que hace que tengamos una irradiancia solar muy elevada.

Tenemos en nuestro diseño de hábitat evitar esa fuerte potencia de la luz solar directa que trae consigo el sobrecalentamiento de los espacios. El secreto de intervenir un hábitat para usar luz natural durante el día, es redirigir el sol, cambiarlo de posición. Nosotros tenemos una estación que mide minuto a minuto irradiancia, iluminancia directa y difusa. Y tenemos valores altísimos, 60 Mil lux en invierno, 120 Mil lux en verano. El lux es la unidad de medición de la iluminación, y para hacer una tarea de lectura y escritura, se necesitan alrededor de aproximadamente 500 lux”, detalló.

Pattini destacó el “enamoramiento” excesivo del vidrio, que en climas soleados tienen el efecto del deslumbramiento y se ven obligados a utilizar blackout, y a su vez, prender la luz artificial para iluminarse.

Otro problema que resaltó la experta para el ahorro de energía, es la hora oficial de los países con respecto a su huso horario.

Teníamos edificios escolares donde habíamos calculado que íbamos a tener una autonomía de iluminación natural para esas aulas importante, y para el huso horario -3, que es el nuestro, teníamos un consumo por aula, por periodo de uso, de 104 kilovatios/hora. Pero si estuviéramos en el huso horario que nos correspondería a Mendoza, nuestro ahorro sería muchísimo más grande.
Un ejemplo, los chicos entran al aula antes de las 6:30 hora solar. Nosotros estamos casi dos horas corridos en relación al mediodía solar. Pero no estamos solos en esto, el mundo entero está confundido con el huso horario”, expresó.

La mesa continuó con la intervención Claudia Moreno, de la Universidad de San Pablo, (Brasil) quien abordó el tema del ajuste de los turnos de trabajo al reloj biológico.

Moreno estudia hace más de treinta años lo que se define como “trabajo en turnos” y “trabajo nocturno”.

Moreno dijo que actualmente no hay registros específicos de cuántas personas trabajan en estos esquemas, ya que en muchos países el trabajo nocturno es informal. Agregó que se estima que un 20% de la población activa mundial trabaja en algún tipo de esquema laboral que involucra la noche.

La científica remarcó que el gran problema para estos trabajadores es estar expuestos a luz artificial de noche, y tener que dormirse y despertarse en horarios distintos a los que marca naturalmente nuestro reloj biológico. Moreno marcó tres factores principales que afectan a los trabajadores nocturnos: la ruptura circadiana, la restricción del sueño y el desalineamiento con la vida social.

Moreno agregó que en junio de este año la Organización Mundial de la Salud (OMS) reunió a científicos de varios países para discutir si el trabajo nocturno podría causar cáncer.

Yo formé parte de esa reunión en la que se llegó a la conclusión de que todavía no tenemos una completa evidencia en humanos de que el trabajo nocturno cause cáncer. El principal causante de cáncer sería el tabaquismo. En el caso del trabajo nocturno se dice que está asociado a cáncer principalmente de mama, de próstata y colorrectal. Existe un grado de certeza de que el trabajo nocturno es carcinogénico, pero no sabemos cuántas noches hay que trabajar para aumentar el riesgo de cáncer, como si sabemos del cigarro. Esa información es la que nos falta hoy. Pero la OMS clasifica el trabajo nocturno como cancerígeno y eso va para los países que pueden aplicar políticas públicas”, expresó.

La siguiente expositora fue Juliana Leone, de la Universidad de Quilmes (Argentina) que se centró en la interacción del sueño adolescente con los turnos liceales.

Leone hizo referencia a los estudios científicos de varios países que demuestran que los ritmos circadianos de los adolescente están desincronizados respecto a los horarios escolares.
Recordó que el marcador conocido como `cronotipo´, se determina por el punto medio que existe entre el horario en que nos acostamos y el que nos levantamos. También subrayó que es importante medir el cronotipo principalmente en los días libres, ya que se ajusta mejor a nuestras preferencias de nuestro reloj biológico.

En la adolescencia, el sueño de los adolescentes se retrasa y comienza más tarde, y sin embargo, del otro lado, tenemos los horarios escolares que presionan de alguna manera el sueño y hacen que este sueño en los adolescentes sea inadecuado, y que las horas de sueño sean menores a las que deberían ser”.

Leone repasó el concepto de jet lag social, que definió como la diferencia entre el punto medio del sueño en días libres con respecto al punto medio del sueño en días hábiles. “El jet lag social es una indicación de que estamos durmiendo en horarios inapropiados en días de semana”, agregó.

La científica contó que según diferentes estudios, principalmente en los EE.UU, los adolescentes deberían dormir como mínimo ocho horas, y un promedio de nueve horas por día. Sin embargo, los horarios escolares no se amoldan a esta realidad cronobiológica, lo que hace que los adolescentes tengan un sueño inadecuado e insuficiente. Esto está asociado con distintos problemas de salud física y mental, como la obesidad, ansiedad, depresión, tabaquismo, y problemas de rendimiento académico y cognitivo.

Estamos estudiando dos grupos del turno matutino que comienza a las 7:45 de la mañana, uno de primer año (jóvenes de 13 o 14 años) y otro de quinto año (17-18 años). Y podemos ver que la mayoría duermen menos de ocho horas. Cuando digo la mayoría, digo más del 90%. Encontramos que en estos alumnos que van al turno matutino, los niveles de jet lag social son altísimos, tienen cerca de cuatro horas de jet lag social. Realmente hay que hacer algo para que esto no siga ocurriendo” remarcó.

Leone dijo que como medida para mejorar esta problemática, además de cambiar el horario de las clases, podría aplicarse una mejor distribución de las materias, y marcó como un problema que los exámenes sean a primera hora de la mañana. Por último resaltó la importancia de realizar estudios científicos a nivel local, porque se deben analizar las costumbres sociales características de cada lugar a la hora de determinar problemáticas vinculadas a temas cronobiológicos.

Cerrando la Mesa “El Reloj Biológico en la Sociedad”, estuvo John Ewer, profesor de la Universidad de Valparaíso (Chile), y responsable de un proyecto de ley que está siendo discutido en el parlamento chileno para regular el huso horario de ese país.

Ewer hizo referencia a los factores que afectan el jet lag social, como el cambio de hora en primavera y otoño. Dijo que al otro día de adelantar el reloj una hora en su país (Uruguay y Argentina no cambian más sus horarios) se registran más accidentes de tránsito, y subrayó que hay datos que señalan un aumento significativo en ataques al corazón.

Eliminar el cambio de horario es la primera recomendación, porque este causa un aumento agudo del jet lag social, afectando la salud y el desempeño. Y el segundo es el huso horario. A Chile le corresponde el huso horario -5, y sin embargo tiene -3. Esto significa que si el sol se levanta a las siete de la mañana en Perú, en Chile no se levanta hasta las nueve. Y eso hace que si en Perú una persona se despierta en un día libre a la misma hora que en un día laboral, en un día similar en Chile, la persona termina con un déficit de sueño. Por lo tanto, la recomendación es elegir el huso horario con el cual se levanta temprano”, concluyó.

Texto: Alexandra Perrone

Fotos: Malú Gago. Foto principal: de izquierda a derecha: Juliana Leone, Claudia Moreno, Andrea Pattini y John Ewer.

Escuchar el informe:

 

De izquierda a derecha: Bettina Tassino, Ana Silva, Juliana Leone, Pablo Chavarría, Diego Golombek, Andrea Pattini, Rodrigo Arim, Pablo Torterolo y John Ewer.