El ecosistema no sabe de alambrados, dijo experta en sostenibilidad

El productor siente que puede hacer lo que se antoje en su predio e ignora al ecosistema como bien social, comentó Matilda Baráibar.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             El próximo 5 de diciembre se desarrollará en Montevideo la 8 ª Conferencia Pública del Instituto Sudamericano para Estudios sobre Resiliencia y Sostenibilidad (Saras), con el título “Servicios Ecosistémicos: generación de conocimiento y toma de decisiones”.

SobreCiencia conversó con Matilda Baráibar, miembro del Consejo Asesor de Saras, que ha trabajado desde un abordaje histórico, económico y político, sobre la actual globalización agroalimenticia y el cambio agrario.

Su enfoque principal es la interacción de fuerzas de cambio desde el comercio internacional de productos agrarios y agroindustriales, las nuevas tecnologías y las políticas institucionales y sus consecuencias diferenciadas en el territorio.

Baráibar habló sobre la situación de Uruguay y la necesidad de encontrar un equilibrio entre los sistemas productivos y la naturaleza. La experta contó que estudió específicamente la expansión de la soja en nuestro país, y agregó que actualmente está realizando una investigación comparativa entre Uruguay, Argentina y Paraguay. El estudio se enfoca en los cambios agrarios que se generan en cada país, y cómo cada uno se inserta en el mercado global y en el sistema agroalimenticio mundial.

Uruguay es un país que depende mucho de sus recursos naturales y su exportación se basa en ella. Y en un mundo que cada vez demanda más comida, donde hay un cambio estructural hacia comer más carne, por ejemplo en Asia, hay una mayor demanda de soja y también de la ganadería. Y al mismo tiempo, es un mundo más consciente de los desafíos ambientales.

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Hay por un lado un nuevo interés por estos temas, por ejemplo, el debate sobre el glifosato, que en ese sentido tiene implicancias importantes para el acceso a mercados a futuro, pero a su vez está el tema de los impactos locales en los recursos naturales y la presión que estos cambios están generando dónde se ha producido una intensificación muy rápida”, explicó.

Baráibar diferenció a nuestro país de Paraguay, donde la ganadería se está expandiendo muy rápido, más específicamente en el Chaco Paraguayo, uno de los lugares del mundo en el que se ha estado desforestando más rápido, puntualizó.

Por su parte, en Argentina hay un panorama más complejo debido al gran tamaño de sus tierras. Los cambios en los sistemas productivos han generado el desplazamiento del sector ganadero, lo que hace que algunas provincias argentinas se parezcan más a Paraguay que a Uruguay, comentó.

La experta señaló que en Uruguay son los agrotóxicos lo que más preocupa a los pequeños productores.

Paraguay todavía es un país muy rural, donde la gran mayoría de la población todavía es campesina con casi nada de capitalización y con tierras muy pequeñas. Y el modelo sojero, a su vez, tiene muchísima escala de economía y hay un proceso muy rápido de desplazamiento de los pequeños productores, y donde a su vez el sector algodonero, que antes era muy importante en Paraguay, ha perdido mucha fuerza. El modelo sojero tiene una escala en la que los pequeños productores tienen dificultades para participar y competir, y genera muy poco trabajo en el campo. Esto genera desplazamientos sociales, urbanización y conflictos violentos entre propietarios, la policía y los sin tierra. En ese sentido Uruguay está muy lejos de ese nivel de conflictividad. En Uruguay, preocupan los agrotóxicos a los pequeños productores que se sienten amenazados por este modelos”, aclaró.

La experta dijo que nuestro país está trabajando en iniciativas más sustentables, como por ejemplo el plan de rotación de suelos, la preocupación por la erosión y por la contaminación del agua.

Baráibar hizo referencia a la ley de riego. Opinó que si bien existen riesgos en cómo se está planteando, dependerá también de cómo se ajusten los detalles finos en su aplicación. “Mi mirada más optimista en el Uruguay es que es una sociedad donde se discuten las cosas y donde esto está más que nunca sobre la mesa, y creo que  ese intercambio es porque la gente quiere tener un país sano con recursos naturales fuertes, y sabe que la economía a largo plazo depende de que estos recursos se cuiden bien, entonces, se pueden generar los cambios necesarios.

Mirando de afuera, Uruguay es ideal para agregar más valor y acceder a mercados de nicho, que pagan más y que pueden ser mucho mejor para los ecosistemas.

Ahora el Mercosur está negociando con la Unión Europea estos términos, si bien acá se podría producir de forma sustentable, tiene que enfrentar ciertas trabas. Un Mercosur más fuerte y con más cooperación regional, podría elevar la posición de negociación mucho más de lo que se está haciendo”, opinó.

Con respecto a la instalación de una segunda planta de UPM, Baráibar dijo que todos los emprendimientos productivos interaccionan con el medio ambiente, y agregó que se necesitan más estudios para ver toda esa interacción.

Ahí hay un tema de la especialidad, el uso masivo de glifosato en la soja también se usa en la forestación y eso genera un montón de problemas, como la miel uruguaya que devolvieron desde Alemania por tener niveles de glifosato muy por encima de lo aceptable”, expresó.

Respecto a si como país contamos con la información necesaria para evaluar nuestra situación y tomar decisiones de cara a un futuro más sustentable; Baráibar dijo que si bien nunca se tiene toda la información cuando se trabaja con ecosistemas, hay que navegar un poco en la incertidumbre, ya que los cambios que se dan no son fáciles de predecir.

Consideró además que sí hay mucha información, pero que está aislada, por lo que es fundamental la creación de espacios interdisciplinarios y de más diálogo entre diferentes tipos de conocimientos, parte del trabajo que hace el Instituto Saras, concluyó.

Texto: Alexandra Perrone

Entrevista: Gustavo Villa

Foto: Web Radio Uruguay

 

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